Amar a Dios

La viuda no entregó dinero; entregó su sustento. Jesús no admiró la cantidad de su ofrenda, sino el amor con el que puso a Dios por encima de su propia vida

La viuda no entregó dinero; entregó su sustento. Jesús no admiró la cantidad de su ofrenda, sino el amor con el que puso a Dios por encima de su propia vida

Hebreos 11:6 Una relación verdadera con nuestro Creador

Marcos 16-15: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura
Desde el testimonio de los antiguos en Hebreos 11 hasta los milagros de Jesús, vemos que la fe es capaz de mover montañas. Ya sea a través de la intercesión por otros o la convicción personal en medio de la imposibilidad, la fe actúa como el canal por el cual la Gracia de Dios se manifiesta en la vida práctica. La justicia viene por la fe y es por gracia que somos salvos por medio de ella.

La fe es la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve. No nace del hombre, sino que se origina por el oír la palabra de Dios; siendo Jesús el autor y consumador de este proceso.
Este análisis se basa en Números 18 y Hebreos 7 para examinar el diezmo en su contexto bíblico y su relación con el Nuevo Pacto

Esta exégesis analiza el diezmo dentro de su contexto original en la Ley, donde fue establecido como provisión para el sacerdocio levítico y el servicio del tabernáculo. A la luz del libro de Hebreos, se expone el cambio de sacerdocio y de ley en el Nuevo Pacto, mostrando que dicho sistema queda sin función en Cristo. El uso de textos como Malaquías para imponer cargas fuera de su contexto original debe revisarse a la luz del Nuevo Pacto. Hoy, el acceso a Dios y el sostenimiento de Su obra no dependen de estructuras terrenales obsoletas, sino de la libertad y el poder de una vida indestructible en Cristo

Esta exégesis expone la transición legal y espiritual del santuario terrenal hacia la plenitud del Nuevo Pacto. A través de un análisis del libro de Hebreos, se revela que la Casa de Dios ya no se define por divisiones físicas, velos o ritos repetitivos, sino por la obra perfecta y la presencia eterna de nuestro Sumo Sacerdote, Jesucristo, quién abrió un camino nuevo y vivo hacia la presencia de Dios

La llamada “Semana Santa” es hoy una de las celebraciones más difundidas dentro del cristianismo. Sin embargo, al examinar cuidadosamente las Escrituras, surge una pregunta inevitable: ¿lo que hoy se conmemora corresponde exactamente al texto bíblico, o ha sido moldeado por desarrollos históricos posteriores?

Partiendo de Génesis 2:18, esta reflexión aborda el anhelo legítimo de compartir la vida con alguien y cómo, cuando no es sanado, puede transformarse en una búsqueda ansiosa que desgasta el corazón y tensa la relación con Dios. Un caminar honesto entre fe, espera y fragilidad humana