¿Enseñan realmente las Escrituras la virginidad perpetua de María?

Este estudio examina el origen histórico de la doctrina de la virginidad perpetua de María, contrastando los evangelios, los escritos apócrifos y el contexto judío del siglo I. Más que ofrecer respuestas definitivas, busca invitar al lector a revisar las fuentes y reflexionar sobre los fundamentos de esta tradición.

En la actualidad, millones de cristianos alrededor del mundo veneran a María como la Siempre Virgen. Esta creencia ocupa un lugar central en la doctrina de la Iglesia Católica, de las Iglesias Ortodoxas y de algunas otras tradiciones cristianas.

Con el paso de los siglos, esta enseñanza llegó a formar parte del patrimonio doctrinal del cristianismo y dio origen a innumerables representaciones artísticas, oraciones, himnos y festividades dedicadas a María.

Sin embargo, surge una pregunta fundamental:


¿De dónde proviene realmente esta doctrina?

Cuando se examinan los evangelios de Mateo y Lucas, únicos que narran el nacimiento de Jesús, se descubre que muchos de los episodios populares acerca de la infancia de María no aparecen en ellos.

En cambio, esos relatos se encuentran en un antiguo escrito conocido como el Protoevangelio de Santiago, redactado aproximadamente a mediados del siglo II, más de cien años después de los acontecimientos que describe.

Este escrito introdujo numerosos detalles sobre la infancia de María, su permanencia en el templo, la elección de José como su protector y otros episodios que posteriormente ejercieron una profunda influencia sobre la tradición cristiana.


Lo que dicen los Evangelios

Los únicos evangelios que narran el nacimiento de Jesús son Mateo y Lucas. En ellos encontramos toda la información que las Escrituras ofrecen acerca de María durante ese período de su vida. Ambos coinciden en presentar a María como una joven desposada con José y afirman que la concepción de Jesús ocurrió por obra del Espíritu Santo, cumpliendo el propósito de Dios anunciado por los profetas.

Los textos bíblicos se concentran en el nacimiento del Mesías y en el cumplimiento de las Escrituras. No relatan la infancia de María ni desarrollan ampliamente su vida antes de la anunciación o después de los acontecimientos narrados en los evangelios.

De estos evangelios se conoce:

  • María estaba desposada con José (Mateo 1:18; Lucas 1:27).
  • El ángel Gabriel anunció a María que concebiría por obra del Espíritu Santo (Lucas 1:26–38).
  • María visitó a Elisabet mientras ambas estaban embarazadas (Lucas 1:39–56).
  • José supo que María estaba embarazada y, siendo un hombre justo, decidió dejarla en secreto (Mateo 1:18–19).
  • Un ángel del Señor se apareció a José en sueños y le ordenó recibir a María como su esposa, explicándole que el niño había sido concebido por el Espíritu Santo (Mateo 1:20–25).
  • José recibió a María en su casa y no tuvo relaciones con ella antes del nacimiento de Jesús (Mateo 1:25).
  • José y María viajaron a Belén con motivo del censo decretado por César Augusto (Lucas 2:1–5).
  • Jesús nació en Belén, fue acostado en un pesebre y los primeros en visitarlo fueron los pastores, quienes acudieron después del anuncio de los ángeles (Lucas 2:6–20).
  • Posteriormente, José y María presentaron al niño en el templo conforme a la Ley de Moisés (Lucas 2:22–38).
  • Más adelante, los magos llegaron para adorar al niño (Mateo 2:1–12).

Los evangelios no mencionan quiénes fueron los padres de María, no describen su nacimiento, ni donde fue criada, ni presentan a José como un anciano viudo con hijos de otro matrimonio.

Todas estas historias aparecen por primera vez en un escrito posterior conocido como Protoevangelio de Santiago, cuya influencia sobre la tradición cristiana fue considerable.


Lo que relata el Protoevangelio de Santiago

El Protoevangelio de Santiago es un escrito apócrifo, compuesto aproximadamente entre los años 150 y 170 d.C. El relato centra gran parte de su contenido en la vida de María antes del nacimiento de Jesús y prácticamente concluye su historia inmediatamente después del parto. Por ello, su propósito no parece ser ampliar la historia del nacimiento del Mesías, sino desarrollar una narración cuyo eje principal presenta a María como una mujer extraordinaria, preservada milagrosamente en su virginidad y pureza antes, durante y después del nacimiento de Jesús..

El relato comienza con Joaquín y Ana, padres de Maria, de alto estatus en la sociedad judía, una pareja de avanzada edad que no podía tener hijos, lo que, según el relato, provocó que Joaquín fuera rechazado por un sacerdote cuando acudió a presentar su ofrenda en el templo. Ambos oran, siendo escuchados por Dios, un angel les da el anuncio celestial del nacimiento de María, quien desde muy pequeña es presentada como una niña especialmente escogida para Dios.

Según este escrito, María fue llevada al templo de Jerusalén cuando tenía tres años de edad, donde permaneció viviendo durante aproximadamente nueve años. El autor afirma que allí era alimentada diariamente por un ángel y que dedicó su infancia al servicio de Dios.

Al cumplir doce años, los sacerdotes expresan su preocupación por que María ya había alcanzado la pubertad y consideran que no debía continuar viviendo en el templo. Para resolver la situación, oran a Dios y convocan a varios viudos de Israel con el propósito de elegir un protector para ella.

Entre ellos se encontraba José, presentado como un hombre anciano, viudo y con hijos de un matrimonio anterior. Según el relato, Dios manifestó su voluntad haciendo que una paloma saliera milagrosamente de la vara de José, señalándolo como el elegido para recibir a María bajo su protección.

Posteriormente, mientras José se encontraba realizando trabajos de construcción lejos de su casa, el ángel Gabriel anunció a María que concebiría al Mesías por obra del Espíritu Santo. Cuando José regresó y descubrió el embarazo, ambos fueron llevados ante los sacerdotes y sometidos a la prueba del agua amarga para demostrar su inocencia.

El Protoevangelio continúa narrando el nacimiento de Jesús en una cueva, rodeado de acontecimientos sobrenaturales, e introduce uno de los episodios más extraños de la obra: la llegada de una partera y de una mujer llamada Salomé. Según el relato, Salomé quiso comprobar físicamente la virginidad de María después del parto; como consecuencia de su incredulidad sufrió un castigo divino y, posteriormente, fue sanada milagrosamente al tocar al niño Jesús.

Finalmente, el relato concluye con la visita de los magos y la persecución ordenada por Herodes, incorporando también la historia del ocultamiento de Juan el Bautista a través de una roca que abrió puerta para ocultarlo y el asesinato de su padre, Zacarías.

Estos episodios no forman parte de los evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Sin embargo, y dichos episodios con el paso de los siglos ejercieron una profunda influencia sobre la tradición cristiana y dieron origen a numerosas representaciones artísticas, relatos devocionales y escritos posteriores que retomaron y ampliaron esta narrativa.

El escrito del protoevangelio de Santiago, apertura detalles para darle continuidad a la historia, pero a la vez deja grandes vacíos, y muchos de esos detalles no son coherente con la vida de los judíos para esa época.


Del relato apócrifo a la tradición cristiana

La consolidación de la doctrina de la virginidad perpetua

Aunque el Protoevangelio de Santiago fue rechazado como parte del canon de las Escrituras por su origen tardío y por contener relatos que no aparecen en los evangelios, muchas de sus narraciones continuaron circulando ampliamente entre las comunidades cristianas.

Durante los siglos siguientes, varios de estos relatos fueron retomados y ampliados por otros escritos apócrifos, como el Evangelio del Pseudo-Mateo y el Evangelio de la Natividad de María. Estas obras reforzaron la imagen de María como una mujer excepcional desde su nacimiento y contribuyeron a difundir tradiciones que no procedían de los evangelios canónicos.

Al mismo tiempo, algunos Padres de la Iglesia comenzaron a defender la virginidad perpetua de María como una enseñanza que debía preservarse dentro de la fe cristiana. Entre ellos destacaron figuras como Orígenes, Ambrosio, Agustín y, de manera especial, Jerónimo.

La controversia alcanzó uno de sus momentos más importantes a finales del siglo IV, cuando Helvidio sostuvo que los “hermanos de Jesús” mencionados en los evangelios eran hijos naturales de José y María nacidos después de Jesús. En respuesta, Jerónimo escribió su tratado Contra Helvidio, defendiendo que María permaneció virgen durante toda su vida e interpretando que esos “hermanos” eran, en realidad, primos u otros parientes cercanos.

A partir de este período, la virginidad perpetua de María dejó de ser únicamente una tradición ampliamente difundida y comenzó a consolidarse como una enseñanza doctrinal cada vez más aceptada dentro de la Iglesia. Con el paso de los siglos, esta creencia fue incorporándose progresivamente a la predicación, la liturgia, la iconografía y la teología cristiana, hasta convertirse en una de las doctrinas tradicionales del cristianismo histórico.


¿Cómo un escrito apócrifo llegó a influir en una doctrina?

El Protoevangelio de Santiago nunca fue reconocido como parte de las Escrituras. La Iglesia lo clasificó entre los escritos apócrifos y, por tanto, no posee la autoridad de los evangelios canónicos. Sin embargo, a pesar de ello, su influencia fue tan profunda que muchos de los relatos que introdujo terminaron formando parte de la tradición cristiana y, con el paso de los siglos, contribuyeron a fortalecer la doctrina de la virginidad perpetua de María.

Esta realidad plantea una cuestión que merece ser examinada cuidadosamente.

Si gran parte de las narraciones que rodean la infancia de María proceden de un escrito apócrifo, ¿resisten realmente esos relatos un análisis a la luz de las Escrituras, de la Ley de Moisés y de las costumbres conocidas del pueblo judío del siglo I?

Al estudiar el Protoevangelio de Santiago surgen numerosas preguntas que el propio relato no responde y que invitan a reflexionar sobre su coherencia histórica y cultural.


  • Si Joaquín y Ana eran presentados como una familia acomodada, con abundantes recursos y profundamente piadosa, ¿qué ocurrió con ellos después de entregar a María en el templo? El relato prácticamente los hace desaparecer de la historia. No explica si continuaron visitando a su hija, quién asumió su cuidado durante los años siguientes o por qué, teniendo padres vivos y con posibilidades económicas, María habría permanecido completamente desligada de su familia.
  • El Protoevangelio de Santiago describe el anuncio del nacimiento de María mediante la aparición de un ángel a Joaquín y Ana. Sin embargo, a diferencia de los anuncios registrados en las Escrituras —como los de Isaac, Sansón, Samuel o Juan el Bautista—, el mensaje no revela un propósito específico para la vida de la niña ni explica el papel que desempeñará dentro del plan de Dios. ¿Por qué este anuncio difiere del patrón que la propia Biblia presenta en los nacimientos extraordinarios?
  • Si María había sido consagrada al Señor desde los tres años, ¿por qué los sacerdotes decidieron entregarla a José?

Según el Protoevangelio de Santiago, María permaneció en el templo desde los tres hasta los doce años de edad, dedicada completamente al servicio de Dios. Sin embargo, al alcanzar la pubertad, los sacerdotes decidieron que debía abandonar el templo y buscaron un hombre que la recibiera bajo su protección.

Esta decisión plantea varias preguntas que el propio relato no responde.

En primer lugar, si Joaquín y Ana seguían con vida y eran una familia acomodada, ¿por qué María no fue entregada nuevamente a sus padres? El relato no explica qué ocurrió con ellos ni por qué desaparecen completamente de la historia. Tampoco aclara quién administraría los bienes familiares ni cuál sería el destino de la herencia que, como hija única, razonablemente podría corresponderle.

En segundo lugar, si María había sido consagrada al Señor desde su infancia, ¿por qué debía abandonar el templo precisamente cuando alcanzaba la edad adulta? El Protoevangelio afirma que los sacerdotes temían que su presencia contaminara el lugar santo, pero no menciona ninguna disposición de la Ley de Moisés que sustentara esa decisión. ¿Existía realmente una norma que obligara a retirar del templo a una joven consagrada por haber llegado a la pubertad?

Además, si el propósito era preservar la consagración de María a Dios, ¿por qué no permaneció vinculada a la comunidad levítica o al servicio del templo? Si toda su vida había sido preparada para servir al Señor, parecería más lógico que continuara dedicada a ese servicio, en lugar de ser entregada a un particular. Así como las mujeres levíticas seguían al servicio de Dios, aun posterior a su pubertad y no contaminaban el templo, ¿porque Maria es excluida? ¿por qué no continuó sirviendo dentro de la comunidad dedicada al templo, como otras mujeres que participaban en el servicio religioso?


Finalmente, si los sacerdotes buscaban únicamente un protector para María y no un esposo, ¿por qué eligieron precisamente a José, un anciano viudo con hijos? El relato presenta esta elección como una decisión divina manifestada mediante una señal milagrosa. Sin embargo, no explica por qué esa habría sido la solución adecuada ni si una práctica semejante existía realmente dentro de la sociedad judía del siglo I.

  • Si los sacerdotes necesitaban sacar a María del templo ¿Por qué buscarle un protector y no un marido? ¿por qué eligieron precisamente a José, un anciano viudo con hijos? ¿por qué elegir a un hombre considerablemente mayor y con hijos de un matrimonio anterior? ¿Era esta una práctica habitual dentro de la sociedad judía del siglo I buscar un protector o se trata de un elemento exclusivo del Protoevangelio?
  • Si José era únicamente el custodio de María, ¿por qué también fue sometido a la prueba del agua amarga?

El Protoevangelio afirma que tanto María como José fueron llevados ante el sacerdote para demostrar su inocencia mediante una prueba inspirada en la Ley de Moisés. Sin embargo, el procedimiento descrito difiere del establecido en Números 5, donde dicha prueba estaba destinada exclusivamente a una mujer sospechosa de adulterio presentada por su marido. ¿Corresponde realmente el relato al procedimiento descrito por la Ley o representa una adaptación del texto bíblico?


  • Si la Ley regulaba cuidadosamente la purificación después del parto, ¿existía realmente la costumbre de examinar físicamente a una mujer para comprobar que seguía siendo virgen?

Uno de los episodios más llamativos del Protoevangelio es la intervención de Salomé, quien decide comprobar físicamente la virginidad de María después del nacimiento de Jesús. Sin embargo, las Escrituras describen con detalle las leyes relacionadas con la maternidad y la purificación, sin mencionar una práctica semejante. ¿Existió realmente este tipo de examen dentro del judaísmo del siglo I o se trata de un elemento propio de esta narración?


  • ¿Por qué el relato del nacimiento de Jesús en el Protoevangelio es tan diferente al de Mateo y Lucas?

El Protoevangelio sitúa el nacimiento en una cueva, incorpora fenómenos sobrenaturales que hacen que Jesus nazca sin romper la virginidad de Maria, adicional presenta a una partera, introduce a Salomé y añade escenas que no aparecen en los evangelios canónicos. Si Mateo y Lucas fueron escritos mucho antes y constituyen las fuentes más antiguas sobre el nacimiento de Jesús, ¿por qué el Protoevangelio presenta una versión tan distinta y con tantos elementos adicionales?


Y finalmente queda la pregunta:

¿Cómo pudo un escrito apócrifo, redactado más de un siglo después de los apóstoles, llegar a ejercer una influencia tan profunda en la doctrina cristiana? Si el propio relato deja numerosos vacíos históricos, incorpora prácticas que no aparecen en la Ley de Moisés, describe costumbres que no encontramos documentadas en el judaísmo del siglo I y presenta episodios ausentes de los evangelios canónicos, ¿qué llevó a tantos eruditos, teólogos y líderes de la Iglesia a concederle tal autoridad dentro de la tradición cristiana? ¿Sobre qué fundamento llegaron a consolidar una doctrina que, hasta el día de hoy, continúa siendo enseñada por millones de creyentes?

¿Cómo hombres reconocidos por su profundo conocimiento de las Escrituras, de la Ley de Moisés y de la tradición judía llegaron a conceder tanta autoridad a un escrito que, al ser examinado detenidamente, deja numerosas preguntas históricas, culturales y jurídicas sin responder? ¿Qué razones consideraron suficientes para incorporarlo al desarrollo de una doctrina que continúa siendo enseñada hasta nuestros días? ¿Cómo explicar que un relato que, a juicio de muchos lectores, se asemeja más a una narración legendaria que a un escrito histórico haya llegado a influir tan profundamente en el desarrollo de una doctrina cristiana?

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