Hebreos 7: 12, Hebreos 8:13, Hebreos 10:8-9, Hebreos 8:7
“Porque cambiado el sacerdocio, necesario es que haya también cambio de ley”
“Al decir: Nuevo pacto, ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer”
“Sacrificio y ofrenda y holocaustos y expiaciones por el pecado no quisiste, ni te agradaron (las cuales cosas se ofrecen según la ley), y diciendo luego: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad; quita lo primero, para establecer esto último”
“Porque si aquel primero hubiera sido sin defecto, ciertamente no se hubiera procurado lugar para el segundo”
Hebreos 7: 15-18, 20-28
Y esto es aún más manifiesto, si a semejanza de Melquisedec se levanta un sacerdote distinto, no constituido conforme a la ley del mandamiento acerca de la descendencia, sino según el poder de una vida indestructible. Pues se da testimonio de él:
Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec
Queda, pues, abrogado el mandamiento anterior a causa de su debilidad e ineficacia.
Y esto no fue hecho sin juramento; porque los otros ciertamente sin juramento fueron hechos sacerdotes; pero este, con el juramento del que le dijo:
Juró el Señor, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec.
Por tanto, Jesús es hecho fiador de un mejor pacto. Y los otros sacerdotes llegaron a ser muchos, debido a que por la muerte no podían continuar; mas este, por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable; 25 por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.
Porque tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos; que no tiene necesidad cada día, como aquellos sumos sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados, y luego por los del pueblo; porque esto lo hizo una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo. Porque la ley constituye sumos sacerdotes a débiles hombres; pero la palabra del juramento, posterior a la ley, al Hijo, hecho perfecto para siempre.
Viejo Pacto vs Nuevo Pacto
- El primer pacto tenía ordenanzas de culto y un santuario terrenal (Hebreos 9:1).
De donde ni aun el primer pacto fue instituido sin sangre. Porque habiendo anunciado Moisés todos los mandamientos de la ley a todo el pueblo, tomó la sangre de los becerros y de los machos cabríos, con agua, lana escarlata e hisopo, y roció el mismo libro y también a todo el pueblo, diciendo: Esta es la sangre del pacto que Dios os ha mandado. Y además de esto, roció también con la sangre el tabernáculo y todos los vasos del ministerio. Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión (Hebreos 9:18-22).
Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados (Hebreos 10:11).
- Estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación (Hebreos 9:11)
Por eso es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna. Porque donde hay testamento, es necesario que intervenga muerte del testador. Porque el testamento con la muerte se confirma (Hebreos 9:15-17).
Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne, ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo? (hebreos 9:13-14).
Fue, pues, necesario que las figuras de las cosas celestiales fuesen purificadas así; pero las cosas celestiales mismas, con mejores sacrificios que estos. Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios; y no para ofrecerse muchas veces, como entra el sumo sacerdote en el Lugar Santísimo cada año con sangre ajena (Hebreos 9:23-25). Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos (Hebreos 9:28).
Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios, 13 de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies; 14 porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados (Hebreos 10: 12-14)
Casa de Dios: Sangre y Cuerpo de Cristo
- Teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo (Hebreos 10:19).
- Por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne (Hebreos 10:20).
La ley de Dios
Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado (Jeremías 31:33-34) …. Pues donde hay remisión de estos, no hay más ofrenda por el pecado (Hebreos 10:18).
Este es el pacto que haré con ellos. Después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en sus corazones, Y en sus mentes las escribiré (Hebreos 10:16).
Reflexión:
Esta exégesis expone explícitamente, mediante citas bíblicas, el Nuevo Pacto, procurando que la Escritura se explique a sí misma, por lo que:
El sistema del santuario terrenal —con su división en Lugar Santo y Lugar Santísimo, junto con todos sus elementos como el candelabro, los panes de la proposición, el incienso y el arca del pacto— era una figura que regulaba el acceso a Dios bajo el antiguo pacto.
El Nuevo Pacto introduce un cambio radical: el acceso deja de estar limitado a un espacio físico y a una mediación humana, siendo ahora abierto directamente por la sangre de Jesucristo, quien, mediante su cuerpo, abrió un camino nuevo y vivo hacia la presencia de Dios.
El Nuevo Pacto es obra perfecta de Cristo, quien abrió un camino nuevo y vivo hacia la presencia de Dios.





